Día del Árbol y de la Poesía

Empieza este solsticio de primavera con nieves y lluvias, por fin, sobre los campos y montes de una parte de estas tierras tan necesitadas del agua de los cielos tras varios meses de grave sequía. El inicio de esta estación climatológica, en torno a  este 21 de marzo,  está señalizado por la ONU como el Día Internacional del Árbol (o Forestal) y también el de la Poesía.

La coincidencia de esta celebración, asociada (al igual que en la escritura oriental, en la que prácticamente los mismos caracteres identifican árbol y poesía, según refiere magistralmente Joaquín Araujo), nos lleva a la unión “naturaleza y arte”.

Recuerdo a este respecto unos versos que en mi juventud escuché cantar a Horacio Guaraní y que ahora vuelvo a sentir gracias a “El Cabrero”: Si se calla el cantor, muere la rosa. ¿De qué sirve la rosa sin el canto?

La poesía, tal vez, surgió para agradecer al árbol su existencia, porte y función. Y ahora debiera servir para reclamar su defensa,  equilibrio, urgencia y acción. El árbol es el proyecto natural que hace de pilar que sustenta la vida para que no se desplomen los cielos, según cuentan algunas culturas sabias.

Seguimos nuestro caminar con la ruta clara de acudir a un lugar exacto: el que une a las personas afines a esta defensa activa del territorio con proyectos variados y convergentes. Proyecto árbol, ardillas, agua, vida, camino…, tan concretos como los versos de Borges: La lluvia sucede en el pasado.

P.D.: Celebraremos estas fechas, estas aguas, con fotos de árboles muy singulares y retomando las antiguas sendas de los cerros; avanzando hacia los montes Universales por Urbión y las fuentes del Duero.

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Juan Valero

Acerca de Juan Valero

Fundador y administrador de MNSS. Vicepresidente segundo de la Fundación + árboles. Primer caminante de El Camino de las Ardillas.
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6 respuestas a Día del Árbol y de la Poesía

  1. ANGEL FERNANDEZ (ROCHETI) dijo:

    este fin de semana he oido en los medios que ya se ha quemado tanta masa forestal en estos ultimos incendios como en todo 2011,por eso mas necesario si cabe amar el arbol y cuidarlo y apoyar el camino.

  2. Marisa dijo:

    Hay que sembrar un árbol en la imaginación.
    Luego soñar que crece.
    Después acariciarlo
    luego esperar
    y contemplarlo a diario.
    Cuando al golpear su tallo con la mano abierta
    suene a metal
    habrá llegado el tiempo
    de que tus manos lo pongan en la Tierra
    para verlo crecer
    y acariciarlo
    hasta que llegue el día
    en que al golpearlo con tu mano abierta
    suene a metal.
    Efraín Bartolomé
    Cantando el triunfo de las cosas terrestres

  3. ANGEL FERNANDEZ (ROCHETI) dijo:

    yo tampoco he oido mucho comentario de esta celebracion,como dice Marta sera que no interesa remover la conciencia.gracias juan por estar ahi un saludo y animo en el camino.

  4. Francisco Qandil dijo:

    Estimado Juan.
    Es muy interesante la asociación en caracteres chinos entre Árbol-Arte. En la tradición semítica se rememora la lengua original, la surianiyya o lengua de los Ángeles –de la cual se derivan las lenguas “modernas”: hebreo-árabe-arameo-sabeo, etc. En el lenguaje original el Nombre equivale a lo Nombrado, la palabra contiene en su grafía, en su vibración fonética y en el poder de su arquitectura interna un ensalmo que materializa o conjura lo Nombrado.
    La asociación entre el Árbol y el hombre es constante y en todos las dimensiones. A cada etapa del hombre le acompaña/simboliza una etapa del Árbol Arquetípico. El Ciprés persa – indispensable para describir un jardín amurallado en medio de un espacio agreste y seco- origina toda una estética que lo relaciona con la letra Alif, primera letra del alifato: su corona, mecida por el aire, indica el tremor o vibración de la letra original, que transmite su onda de forma al espacio vacío, plasmando los trazos de una escritura invisible y penetrante. Ese ciprés persa, símbolo de la felicidad y la apertura, al viajar a Occidente, se convierte en el árbol que marca las avenidas a los cementerios con sus siluetas estilizadas. Podría considerarse una perversión del significado, si no fuese porque los solitarios cementerios con sus cipreses simbolizan el desnudarse de la forma tras un tránsito efímero y el retomar la vibración original.
    El Árbol del Loto marca en la cosmología semítica el último lugar físico, el “lugar más remoto”. En nuestras regiones el Azufaifo (Loto) es el árbol lleno de espinos y fruto carnoso –Jinjolero/jínjoles en el Oriente andaluz- que marca la frontera entre la espacio semidesértico y los vergeles donde se puede dar la vida en comunidad.
    La Acacia, en una de sus variedades, la Acacia Ehrenbergiana, se conoce en Oriente Medio como Salam/a, y es origen de una simbología que la asocia con Salam/Paz, por lo cual algunos rituales donde aparece la Acacia hay que entenderlos desde esa capacidad de evocación que el árbol transmite y lo convierte en símbolo del tránsito humano.
    Otra variedad de Acacia, La Acacia Roja (seyal), de la familia de las mimosas, conocida en árabe como fahl, además de ser una fuente farmacológica muy notable, está asociada a la construcción de El Arca de la Alianza.
    Los hombres del lado derecho. ¡Afortunados los Compañeros de la diestra! Se reclinarán en lechos elevados a la sombra de sidrs (árboles de loto) sin espinas y a la sombra de arboledas de talh con flores; a la vera de arroyos que fluyen y frutos lícitos y abundantes.
    El Corán. 56: 27

    Esa intimidad y relación entre hombre-Árbol se hunde en los orígenes de nuestra civilización. Espero que esa relación continúe.
    Un abrazo, Juan. (Toca seguir caminando)

  5. Marta Cebollada dijo:

    Poco eco he notado en los medios de comunicación, y en mis conciudadanos, por no decir ninguno. ¿Día forestal y de la poesía? Por lo visto dos cosas totalmente prescindibles en estos tiempos de “crisis”
    Al menos ha nevado y llovido un ratico ¡Esperanza!

  6. Pascual adrià dijo:

    CUANDO CAMINAS…
    A Juan Valero

    Cuando caminas…
    Levantas el polvo de la esperanza,
    crujen las ramas dormidas,
    por ver que alguien las mira.
    Despejas el paisaje de niebla
    de olvido y sequia,
    cuando caminas.

    Cuando caminas…
    Beben los atardeceres de tu soledad
    compartida por el bosque abandonado.
    Las ardillas saltan de rama en rama
    para robarle tiempo a la espera
    de ver florecer tu propósito
    cuando caminas.

    Cuando caminas…
    Eres luz en un mundo lóbrego.

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