Posible amenaza al entorno del “Camino de las Ardillas”

Recientemente saltó a las noticias de todos los medios de comunicación el “descubrimiento” de un yacimiento de gas en Álava, equivalente al consumo español de cinco años. Entrecomillo la palabra “descubrir”, puesto que se conocía su existencia con anterioridad y simplemente se ha declarado la viabilidad técnica y económica de su explotación.

El yacimiento de gas en cuestión es considerado “no convencional”, por tratarse de pequeñas cantidades de gas atrapadas en una extensa zona y que solamente se puede extraer mediante la fractura hidráulica de la roca –técnica conocida como fracking-.

La extensión del uso de esta técnica en los EE.UU. ha revelado importantes conflictos y daños ambientales, principalmente por contaminación de aire y agua, que se han visto plasmados en el documental Gasland, dirigido por Josh Fox. Estos riesgos han supuesto la prohibición del fracking en Francia y la instauración de moratorias en Australia, Sudáfrica o Canadá, y empiezan a suscitar preocupación en nuestro país.


¿Es realmente necesario correr este enorme riesgo para el medio ambiente y la salud humana?

Ciertamente, no es necesario: actualmente la mayor parte del gas natural se obtiene de fuentes convencionales, cuya explotación no implica riesgos ambientales de este calibre –aunque sin duda, sigue siendo una importante fuente de CO2-. Se trata pues de una decisión geopolítica, a la búsqueda de cierta independencia energética.

Aceptando la eventual necesidad de una política de independencia energética, desde la Fundación + árboles pensamos que se pueden desarrollar alternativas renovables y con un impacto ambiental muy inferior. En particular, consideramos que este gas puede ser sustituido parcialmente por biomasa procedente de la gestión forestal sostenible, que tras un tratamiento de gasificación se aproveche en exactamente las mismas instalaciones de ciclo combinado que utilizarían el gas fósil.

Se estima que el yacimiento tiene unas reservas de 180.000 millones de metros cúbicos de gas, lo cual equivaldría a unos 7.000 PJ de energía. Si decidiéramos sustituir el 10% de esta energía por biomasa forestal, de unos 15 MJ/kg, se necesitarían unos 40 millones de toneladas de madera -100 millones de metros cúbicos aproximadamente-. El resto debería provenir de otras fuentes renovables, como el viento o el sol, o de la reducción del consumo y la eficiencia energética.


¿Qué superficie debería gestionarse para poder proveer la energía procedente de la biomasa?

Depende. Básicamente, debemos tener en cuenta que mientras el gas no es una fuente de energía renovable, la biomasa sí que lo es. Por tanto, las comparaciones solamente se pueden realizar acotando el tiempo durante el cual se explota la energía renovable.

Tomando como hipótesis la explotación de ese yacimiento durante 50 años, deberían suministrarse 2 millones de m3 de madera anuales para llevar a cabo esta sustitución del 10%. Para poner esta cifra en perspectiva, actualmente las extracciones totales en los montes españoles –que se encuentra muy por debajo de su potencial renovable, abandonando en el monte infinitud de troncos sin aprovechar- es de unos 15 millones de m3.

La cordillera cantábrica presenta las mejores condiciones de la península para la producción de madera. Según el mapa de productividad potencial forestal de España, son numerosos los emplazamientos que superarían los 9 m3/ha de producción anual. En consecuencia, se requeriría la explotación sostenible de unas 200.000 hectáreas más. Un corredor forestado de 5 km de ancho y 400 km de largo, que podría articularse perfectamente entorno al “Camino de las ardillas” o al “Camino de Santiago”, y que generaría miles de puestos de trabajo y una importante revitalización del mundo rural.


La única energía limpia es la que no se consume

Para terminar esta entrada, debemos recordar que ninguno de estos impactos ambientales –ni el de la extracción del gas, ni los que pudieran derivarse de la explotación del monte- serían necesarios si dejáramos de consumir estas ingentes cantidades de energía.

Las energías renovables son la única fuente cuya explotación podemos considerar aceptable, pero como se ha visto siguen requiriendo de un enorme esfuerzo colectivo y la explotación de un extensísimo territorio.

Resulta inevitable plantear seriamente un decrecimiento en el consumo abusivo de energía que realiza nuestra sociedad, al ser a todas luces insostenible para el planeta. El primer y más importante paso es plantearnos si realmente necesitamos tantos productos y servicios, si no seríamos más felices con una sobria austeridad y mayor tiempo dedicado a la sociedad.

Sólo una vez replanteados nuestros modos de vida, debemos insistir a técnicos y empresas para que introduzcan aquellas tecnologías más eficientes energéticamente, de forma que no derrochemos innecesariamente un recurso tan escaso y valioso.

Pero no olvidemos que las mejores cosas de esta vida son gratuitas y energéticamente eficientes. Un bello paisaje. Una sonrisa. Una caricia. Un beso.

Salud, y alegría para todos.

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Stefan Nolte

Acerca de Stefan Nolte

Miembro de la empresa MNSS, forma parte del Comité Científico-Técnico de la Fundación + árboles para "El Camino de las Ardillas".
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2 respuestas a Posible amenaza al entorno del “Camino de las Ardillas”

  1. Stefan, creo que quizá te interese este enlace: es un apunte de mi blog en el cual discuto por qué este tipo de yacimientos, a los que tanto bombo se daba en los EE.UU. hace dos años, no tienen al final el rendimiento que se les presupone ni del lejos; que son en realidad una burbuja económica, vamos: http://crashoil.blogspot.com/2010/12/un-mar-de-gas-natural.html . Si lees los últimos comentarios de ese post verás que recientemente The New York Times ha publicado una serie de artículos sobre el tema, recogiendo opiniones en la industria y confirmando lo que yo indicaba en el post, y para acabarlo de rematar el Servicio Geológico Minero de los EE.UU. ha hecho una reevaluación de las reservas de gas no convencional de la formación de pizarra de Marcellus, la gran meca de este tipo de gas en ese país, y ha rebajado su cantidad nada más y nada menos que un 80% (y posiblemente lo acabe reduciendo más aún con el tiempo). En suma, que en EE.UU. están comenzando a despertar de esa fantasía justo cuando aquí nos estamos dejando deslumbrar por ella, y que lo parece es que explotar estos yacimientos no tiene sentido ni siquiera desde el punto de vista económico.

    Y eso por no hablar de la sismicidad inducida según la disposición de los estratos, de lo cual ha habido algunos casos leves pero alarmantes en las prospecciones en el Reino Unido.

    Salu2 cordiales.

  2. juan dijo:

    Excelente reflexión Stefan en términos generales. ¡Enhorabuena!. Y concretamente cuando dibujas la franja necesaria para disponer de 200.000 hectáreas de bosque para una explotación mayormente energética. Recuerdo que hace años que hablamos de hacer unas tablas «de equivalencias» que muestren de forma gráfica a la sociedad nuestros consumos y necesidades. Espero que podamos hacer tambien ese proyecto en breve.

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