Puertos de Arlabán, Kurtzeta y Urquiola

Dos días disfrutando de la luz, a ratos, y de las sombras, casi siempre. Viendo a los lugareños caminar con cestas de setas (unos más, otros menos). Dos días dedicados a los puertos de Arlabán, Kurtzeta y Urquiola, la Sierra de Amboto, el valle de Arrazola, el cerro de Urquiola y otra sierra, la de Arangio.

El Puerto de Kurtzeta me recuerda al que hay en la Sierra de Segura, en mi comarca, y que se llama Crucetas… Kruzetas, sólo con cambiar la “k” y la “z” en vez de ambas “ces”. Podría ser una casualidad, claro, pero hay más: dos o tres. Porque un par de pueblos preciosos, en las cercanías, se llaman Segura. Ambos están en “El Camino de las Ardillas”, en la divisoria de las aguas entre el Atlántico y el Mediterráneo. Aparte de otros lingüistas más decididos por esta teoría, recuerdo que Julio Caro Baroja ya dedicó en su trabajo Los pueblos de España un capítulo a las opciones vascoiberistas del lenguaje (entre otras, desde luego).

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Las cumbres se suceden. (Clic para ver a mayor tamaño).

Estas dos etapas han sido formidables. Lunes y martes he dedicado a ello bastantes horas y esfuerzo físico, sobre todo cruzando montes con las hojas de las hayas a la altura de la pantorrilla; una sensación de ir como caminando por la nieve.  Ahora me quedo solo durante unos días, hasta que llegue el amigo Julio del “XIV Encuentro de la Red Ibérica de Ecoaldeas”. Se celebra en Orense, en estos días, y recomiendo su participación, si es posible. Yo voy a seguir andando, pero mi ánimo está allá, en dicha reunión, donde tengo bastantes amig@s y a quienes deseo lo mejor. Iñaki pasará unos días en nuestro pueblo, que está en fiestas. Se lo ha ganado muy merecidamente.

Me hallo ahora -y en las próximas jornadas- en el centro de una comunidad con una identidad inequívoca, y que ha mantenido los ecosistemas bastante bien conservados. Bien por decisión propia o bien porque las condiciones del terreno lo han facilitado, pasé sobre un túnel de una autovía que tendrá, casi seguro, sus tres kilómetros bajo tierra; eso, para la flora y la fauna, es una suerte enorme. Quizá resulte más fácil, con respecto a otros muchos lugares, mantener el ecosistema, pero no pueden descuidarse. Aquí también se observan, en menor rango, problemas que atajar con la contundencia de una semilla, y la necesidad de favorecer “bosques isla” que complementen a aquellos destinados casi exclusivamente a producción maderera.

De estos días de caminante solitario, ya más de veinte si bien no he salido a andar todos ellos, me quedo con la fascinación de los silencios y la suerte de saber mirar las montañas por las que he pasado, viendo nítidamente las vertientes a los mares entre decenas de cumbres de apariencia similar, entre millones de árboles a los que he mirado cara a cara, con la certeza de creer que estamos proponiendo unas acciones necesarias, que empiezan por sensibilizar a la opinión pública de la conveniencia de pasar a la acción con la pasión de estar al lado de la naturaleza.

Juan

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Juan Valero

Acerca de Juan Valero

Fundador y administrador de MNSS. Vicepresidente segundo de la Fundación + árboles. Primer caminante de El Camino de las Ardillas.
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4 respuestas a Puertos de Arlabán, Kurtzeta y Urquiola

  1. Joseba Ruiz Golvano dijo:

    Hola Juan, acabo de descubrir el blog del Camino de las Ardillas y te envío muchos ánimos. Si mi menisco me lo permite me gustaría acompañaros la próxima semana. Un abrazo.

    Joseba Ruiz

  2. Hugo Moreno Bergareche dijo:

    Que hay Juan e Iñaki!!! Qué tal vais!??
    Llevo unos dias sin ordenador y me he reenganchado….
    estaba ojeando el diario y me he acordado de vosotros con esta noticia….
    http://www.diariovasco.com/v/20110824/al-dia-local/lugar-reposo-para-maderas-20110824.html
    A ver que os parece….
    Bueno, un abrazo y a seguir saltando poco a poco, que llegaremos lejos, lejos!!!!!
    Aio!!

  3. El hombre que plantaba árboles dijo:

    Existe la figura del corredor forestal dentro del propio bosque. Se trata de mantener conectadas aquellas zonas bien conservadas (ACV, en la terminología de la gestión forestal sostenible), sin necesidad de abandonar las explotaciones más «industriales».

  4. Jesús dijo:

    ¡Qué panorámica más refrescante! En la meseta no hay.

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